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	<title>Libros archivos - Ana Maria Pinar</title>
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	<description>: Filóloga, guionista y correctora lingüística :</description>
	<lastBuildDate>Mon, 31 Aug 2026 08:50:20 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Libros archivos - Ana Maria Pinar</title>
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		<title>Annie Ernaux y la escritura documental: pasión y tormento en Pura pasión</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ana Maria]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2026 08:41:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine e investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Por qué leer Pura pasión (Passion simple, 1991) de Annie Ernaux? Publicada en 1991, Pura pasión reconstruye la relación que Annie Ernaux mantuvo con un hombre casado, un diplomático extranjero </p>
<p>La entrada <a href="https://anamariapinar.com/annie-ernaux-y-la-escritura-documental-pasion-y-tormento-en-pura-pasion/">Annie Ernaux y la escritura documental: pasión y tormento en Pura pasión</a> se publicó primero en <a href="https://anamariapinar.com">Ana Maria Pinar</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 class="PDq2pG_selectionAnchorContainer" data-section-id="1gkxrff" data-start="1343" data-end="1414"><span role="text">¿Por qué leer <em data-start="1361" data-end="1397">Pura pasión (Passion simple, 1991)</em> de Annie Ernaux?</span></h4>
<p data-start="1416" data-end="2087">Publicada en 1991, <em data-start="1435" data-end="1448">Pura pasión</em> reconstruye la relación que Annie Ernaux mantuvo con un hombre casado, un diplomático extranjero en el libro conocemos como A. Él importa poco, Ernaux no está interesada en contar una historia de amor ni en descubrir quién era aquel hombre sino que pone la pluma al servicio de la observación y observa qué sucede cuando el deseo por otra persona ocupa todo nuestro tiempo y espacio. Durante meses, su vida queda reducida a esperar una llamada, preparar un encuentro, recordar el anterior y volver a esperar. Una mujer adulta, culta e independiente contempla cómo su voluntad queda suspendida ante la pasión.</p>
<p data-start="2089" data-end="2442">Quizá esa contradicción sea lo que más me interesó antes de empezar a leer el libro. En la contraportada de mi edición se habla del «febril y devastador desvarío que cualquiera puede haber experimentado alguna vez en su vida».</p>
<blockquote data-start="2444" data-end="2576">
<p data-start="2446" data-end="2576"><em>Desde septiembre del año pasado no he hecho más que esperar a un hombre: he estado esperando que me llamara y que viniera a verme.</em></p>
</blockquote>
<p data-start="2578" data-end="3004"><em data-start="2597" data-end="2610">Pura pasión</em> está contenido en esa frase. Ernaux trabaja, viaja, compra, lee, ve la televisión, se relaciona con otras personas, pero esas acciones parecen haber perdido su finalidad propia. El tiempo solo adquiere sentido en relación con A.: el encuentro que acaba de suceder o el próximo que quizá suceda. Más que una historia de amor, <em data-start="2936" data-end="2949">Pura pasión</em> es una historia sobre la espera.</p>
<figure id="attachment_578" aria-describedby="caption-attachment-578" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-large wp-image-578" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/PuraPasion_AnnieErnaux_AnaMariaPinarBielsa-1024x768.jpeg" alt="Pura pasión, Annie Ernaux" width="640" height="480" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/PuraPasion_AnnieErnaux_AnaMariaPinarBielsa-1024x768.jpeg 1024w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/PuraPasion_AnnieErnaux_AnaMariaPinarBielsa-300x225.jpeg 300w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/PuraPasion_AnnieErnaux_AnaMariaPinarBielsa-768x576.jpeg 768w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/PuraPasion_AnnieErnaux_AnaMariaPinarBielsa-1536x1152.jpeg 1536w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/PuraPasion_AnnieErnaux_AnaMariaPinarBielsa.jpeg 2048w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption id="caption-attachment-578" class="wp-caption-text"><em>Pura pasión</em>, Annie Ernaux</figcaption></figure>
<p data-start="3006" data-end="3469">Y aquí aparece una Ernaux que me resulta más difícil que la de <em data-start="3069" data-end="3088">El acontecimiento</em>. Allí sentí muy pronto la necesidad de seguirla, de acompañar a aquella joven que buscaba desesperadamente una salida a un embarazo no deseado en la Francia de 1963. En <em data-start="3258" data-end="3271">Pura pasión</em> esa identificación me resulta más esquiva. Quizá porque Ernaux tampoco parece buscarla. No pide que comprendamos su comportamiento ni intenta presentarnos una versión digna o razonable del personaje. De hecho, una de las decisiones más radicales del libro consiste precisamente en no explicar la pasión. Ernaux observa su propia conducta casi desde fuera. La espera junto al teléfono, los preparativos antes de que él llegue, la incapacidad para concentrarse, los celos, el deseo sexual, la interpretación obsesiva de cualquier gesto. No intenta averiguar por qué se comportó así ni convertir aquella relación en una enseñanza.</p>
<p data-start="4052" data-end="4477">Seguramente este detalle es lo que hace de <em data-start="4092" data-end="4105">Pura pasión</em> un libro provocador cuando apareció en Francia en 1991. No era especialmente novedoso que la literatura hablara de adulterio o deseo. Pero si era novedoso que el sujeto narrativo fuera una mujer madura e intelectualmente independiente exponiendo hasta qué punto había subordinado su vida a la disponibilidad de un hombre casado. La recepción fue muy distinta de la que años después tendría <em data-start="4540" data-end="4559">El acontecimiento</em>. <em data-start="4561" data-end="4574">Pura pasión</em> causó revuelo y encontró también una crítica incómoda ante esa combinación de confesión íntima y escritura casi clínica.</p>
<p data-start="5033" data-end="5414">Hay algo que me interesa especialmente después de haber leído <em data-start="5097" data-end="5116">El acontecimiento</em>. Ernaux vuelve a hacer de sí misma objeto de investigación. En <em>El acontecimiento</em> reconstruía un aborto clandestino; en <em>Pura pasión</em> intenta capturar algo mucho menos excepcional, ese momento en la que otra persona adquiere una importancia completamente desproporcionada en tu vida. No sé todavía si <em data-start="5433" data-end="5446">Pura pasión</em> me dejará la misma huella que <em data-start="5477" data-end="5496">El acontecimiento</em>. Por ahora sigo contemplando esa pasión despojada de dignidad que Annie Ernaux nos sirve en bandeja en esta obra.</p>
<p data-start="5416" data-end="5824">
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		<title>El acontecimiento de Annie Ernaux: para leer respirando fuerte</title>
		<link>https://anamariapinar.com/el-acontecimiento-de-annie-ernaux-para-leer-respirando-fuerte/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana Maria]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Aug 2026 16:48:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa]]></category>
		<category><![CDATA[annie ernaux]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Por qué leer El acontecimiento (L&#8217;Événement, 2000) de Annie Ernaux? Publicada en 2000, El acontecimiento reconstruye la experiencia de Annie Ernaux cuando, siendo una joven estudiante, quedó embarazada y decidió abortar </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="isSelectedEnd"><strong>¿Por qué leer </strong><em><strong>El acontecimiento (L&#8217;Événement, 2000)</strong></em><strong> de Annie Ernaux?</strong></p>
<p>Publicada en 2000, <em>El acontecimiento</em> reconstruye la experiencia de Annie Ernaux cuando, siendo una joven estudiante, quedó embarazada y decidió abortar en la Francia de 1963, cuando todavía era ilegal. Con una escritura contenida y directa, la autora convierte una experiencia íntima en una reflexión sobre el cuerpo, la memoria, la desigualdad y el peso de las convenciones sociales. Es un libro breve y difícil de olvidar, un libro necesario que te hace respirar fuerte.</p>
<blockquote><p><em>Me bajé en Barbès. Como la última vez, un grupo de hombres esperaba en el andén del metro aéreo. La gente avanzaba por la estación con bolsas de color rosa de los grandes almacenes Tati. Salí al Boulevard Magenta. Reconocí los almacenes Billy, con los anoraks expuestos en la calle.</em></p></blockquote>
<p>Este comienzo de <em>El acontecimiento</em> me hizo conectar con mi época parisina y me invadió, sin previo aviso, una ola de nostalgia terrible. Me hizo acordarme del dicho latino que reza que los libros tienen su destino según la persona que los lee &#8211; <i>Pro captu lectoris habent sua fata libelli-.  </i>En este caso, Ernaux cayó en mis manos y en mi melancólico recuerdo de la parada de metro Barbès y de las bolsas de Tati. Esta escena me hizo empatizar con esa joven narradora, directa, cruda, solitaria. Y quizá esa cercanía sea una de las razones por las que <em>El acontecimiento</em> resulta tan incómodo. Ernaux escribe para sacar del silencio una experiencia, la suya, que durante mucho tiempo había permanecido fuera de la literatura y fuera de la conversación. El aborto clandestino pertenecía al ámbito de lo que sucedía pero no se contaba, de lo que muchas mujeres habían vivido sin que pareciera merecer un relato.</p>
<figure id="attachment_555" aria-describedby="caption-attachment-555" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="size-large wp-image-555" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/elacontecimiento_annieernaux_anamariapinar-1024x768.jpeg" alt="Annie Ernaux, El acontecimiento -- Ana María Pinar" width="640" height="480" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/elacontecimiento_annieernaux_anamariapinar-1024x768.jpeg 1024w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/elacontecimiento_annieernaux_anamariapinar-300x225.jpeg 300w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/elacontecimiento_annieernaux_anamariapinar-768x576.jpeg 768w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/elacontecimiento_annieernaux_anamariapinar-1536x1152.jpeg 1536w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/elacontecimiento_annieernaux_anamariapinar.jpeg 1600w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption id="caption-attachment-555" class="wp-caption-text"><em>Annie Ernaux, El acontecimiento &#8212; Ana María Pinar</em></figcaption></figure>
<p class="isSelectedEnd">Hay algo paradójico en la historia del propio libro. Cuando <em>L&#8217;Événement</em> se publicó en Francia, en el año 2000, fue recibido con un silencio crítico que la propia Ernaux recordaría años después con amargura. Un libro escrito, precisamente, contra el silencio encontraba al otro lado otro silencio. Hoy cuesta imaginar esa recepción tan fría, leemos a Annie Ernaux después del Nobel, después de que su obra haya sido estudiada, traducida y reconocida en todo el mundo; leemos <em>El acontecimiento</em> sabiendo incluso que su historia llegó al cine y ganó el León de Oro en Venecia. Pero me interesa intentar leerlo despojándolo de todo eso y volver al gesto original: una mujer de sesenta años que decide regresar a la joven de veintitrés que fue en 1963 y contar aquello que entonces no podía contar.</p>
<p class="isSelectedEnd">Ernaux no busca convertir aquella experiencia en una gran historia ni reconstruirla con la precisión artificial de quien conoce el final. Escribe desde los recuerdos, los apuntes de sus diarios y también desde sus lagunas. Hay algo casi documental en esa forma de enfrentarse a la memoria; la escritura vuelve sobre los lugares, recupera las palabras, observa qué permanece y acepta aquello que ya no puede recuperarse.</p>
<blockquote><p><em>Me he quitado de encima la única culpabilidad que he sentido en mi vida a propósito de este acontecimiento: el haberlo vivido y no haber hecho nada con él. Como si hubiera recibido un don y lo hubiera dilapidado. Porque por encima de todas las razones sociales y psicológicas que pueda encontrar a lo que viví, hay una de la cual estoy totalmente segura: esas cosas me ocurrieron para que diera cuenta de ellas.</em></p></blockquote>
<p>Quizá por este párrafo, casi al final de la obra, <em data-start="4953" data-end="4972">El acontecimiento</em> se lee con esa extraña sensación de estar asistiendo no solo a un recuerdo, sino a una declaración de intenciones. Ernaux escribe porque haber vivido aquello y callarlo habría sido, de algún modo, dejarlo desaparecer. Al contarlo, una experiencia individual deja de pertenecer únicamente a quien la vivió. Y nosotros, los lectores, dejamos de poder decir que no lo sabíamos, dejamos de mirar hacia el otro lado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>[P.S. Gracias a mi amiga Mapi por la recomendación y la paciencia.]</em></p>
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		<title>Las lealtades de Delphine de Vigan: una novela sobre los vínculos invisibles que nos sostienen</title>
		<link>https://anamariapinar.com/las-lealtades-de-delphine-de-vigan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana Maria]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Mar 2020 17:58:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Por qué leer Las lealtades de Delphine de Vigan?Publicada en 2018, esta breve novela de Delphine de Vigan explora los vínculos invisibles que sostienen —y a veces aprisionan— nuestras vidas. </p>
<p>La entrada <a href="https://anamariapinar.com/las-lealtades-de-delphine-de-vigan/">Las lealtades de Delphine de Vigan: una novela sobre los vínculos invisibles que nos sostienen</a> se publicó primero en <a href="https://anamariapinar.com">Ana Maria Pinar</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong data-start="309" data-end="364">¿Por qué leer <em data-start="325" data-end="340">Las lealtades</em> de Delphine de Vigan?</strong><br data-start="364" data-end="367" />Publicada en 2018, esta breve novela de Delphine de Vigan explora los vínculos invisibles que sostienen —y a veces aprisionan— nuestras vidas. A través de cuatro personajes, la autora reflexiona sobre la lealtad, la adolescencia, la soledad y las promesas silenciosas que condicionan nuestra manera de relacionarnos. Esta es una de esas novelas breves que permanecen mucho tiempo en la memoria.</p>
<blockquote><p>&nbsp;</p>
<p>Las lealtades.</p>
<p>Son lazos invisibles que nos vinculan a los demás -lo mismo a los muertos que a los vivos-, son promesas que hemos murmurado y cuya repercusión ignoramos, fidelidades silenciosas, son contratos pactados las más de las veces con nosotros mismos, consignas aceptadas sin haberlas oído, deudas que albergamos en los entresijos de nuestras memorias.</p>
<p>Son las leyes de la infancia que dormitan en el interior de nuestros cuerpos, los valores en cuyo nombre actuamos con rectitud, los fundamentos que nos permiten resistir, los principios ilegibles que nos corroen y nos aprisionan. Nuestras alas y nuestros yugos.</p>
<p>Son los trampolines sobre los que se despliegan nuestras fuerzas y las zanjas en las que enterramos nuestros sueños.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p>Así comienza la nueva novela, corta esta vez, de Delphine de Vigan. Hace una semana, un día antes del confinamiento por el COVID-19, leí en un artículo de una revista cultural sobre Delphine de Vigan y la publicación de una nueva <a href="https://anamariapinar.com/2019/05/21/sampedro-su-sonrisa-etrusca-y-los-vaivenes-de-la-crianza/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">novela</a> hacía solamente unos meses. Amazon me trajo <em>Las lealtades</em> al día siguiente y no ha sido hasta ayer que comencé a leer la obra, 24 horas enganchada a la novela corta que te revuelve el cuerpo y el espíritu. Como reza el título, la novela de Delphine de Vigan gira en torno al concepto de lealtad: lealtad conyugal, social, lealtad con uno mismo, lealtad con los progenitores, con marido y mujer, con tu madre, con tu padre. Como dice la autora, «la lealtad nos construye pero también nos aleja de los demás, nos aísla y nos encierra».</p>
<figure id="attachment_250" aria-describedby="caption-attachment-250" style="width: 1600px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-full wp-image-250" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/laslealtades_delphinedevigan_anamariapinar.jpeg" alt="Delphine de Vigan, Las lealtades" width="1600" height="1200" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/laslealtades_delphinedevigan_anamariapinar.jpeg 1600w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/laslealtades_delphinedevigan_anamariapinar-300x225.jpeg 300w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/laslealtades_delphinedevigan_anamariapinar-768x576.jpeg 768w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/laslealtades_delphinedevigan_anamariapinar-1024x768.jpeg 1024w" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /><figcaption id="caption-attachment-250" class="wp-caption-text">Delphine de Vigan, Las lealtades</figcaption></figure>
<p>Cuatro son los personajes que articulan la novela: Hélène, Théo, Mathis y Cécile. Dos pre-adolescentes a los que une un sentimiento de soledad, Cécile y sus consultas con Felsenberg, su conversación polifónica consigo misma y Hélène, con su mirada especial sobre la realidad por las huellas que la vida le ha ido imprimiendo en la piel. Los cuatro transitan y se cruzan sin llegar a tocarse, viven una realidad común y los contratos adoptados por cada uno de forma tácita sobrevuelan la lealtad que cada uno ostenta con los demás.</p>
<p>De entre todos los personajes, el de Théo y sus padres, es el que más eco me ha provocado. Cómo un niño guarda una lealtad total a sus padres a costa de sí mismo, sacrificando su vida, sus vivencias. Cómo, por otra parte, esa lealtad lo configura y lo modela en la soledad, en los compartimentos estanco de la confrontación papá-mamá. Théo recuerda en un pasaje de la novela las peticiones de su padre, una retahíla de «no le digas a tu madre&#8230;» seguido de un mantra de «dile a tu madre&#8230;» que a mí, como lectora, me remiten al egoísmo más puro. Y un detalle, el único recuerdo que tiene Théo de sus padres, cuando tenía solo cuatro años, un puñal que se te clava sin anestesia.</p>
<figure id="attachment_252" aria-describedby="caption-attachment-252" style="width: 1600px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-252" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/intro_delphinedevigan_anamariapinar-1.jpeg" alt="intro_delphinedevigan_anamariapinar" width="1600" height="1200" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/intro_delphinedevigan_anamariapinar-1.jpeg 1600w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/intro_delphinedevigan_anamariapinar-1-300x225.jpeg 300w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/intro_delphinedevigan_anamariapinar-1-768x576.jpeg 768w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/intro_delphinedevigan_anamariapinar-1-1024x768.jpeg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /><figcaption id="caption-attachment-252" class="wp-caption-text">Intro, Las lealtades de Delphine de Vigan</figcaption></figure>
<p>La lealtad, ese sentimiento de respeto a los principios de cada uno, a los compromisos que has firmado con alguien, debe, a veces con buen criterio quebrantarse. Ese quebranto no debe leerse siempre como traición, a veces la valentía es el sentimiento que impulsa esa transgresión. Hablamos de esa lealtad que en ocasiones nos une y nos hace más fuertes y, en ocasiones, nos ata un ancla en el pie para hundirnos sin remedio en la oscuridad de la soledad no compartida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://anamariapinar.com/las-lealtades-de-delphine-de-vigan/">Las lealtades de Delphine de Vigan: una novela sobre los vínculos invisibles que nos sostienen</a> se publicó primero en <a href="https://anamariapinar.com">Ana Maria Pinar</a>.</p>
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