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	<title>Ana Maria Pinar</title>
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	<description>: Filóloga, guionista y correctora lingüística :</description>
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	<title>Ana Maria Pinar</title>
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		<title>La ONU ante una elección histórica: ¿será por fin una mujer?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ana Maria]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Nov 2026 10:27:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine e investigación]]></category>
		<category><![CDATA[ONU]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Once de los quince países que forman el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas respaldan a Rebeca Grynspan para convertirse en la próxima secretaria general de la organización. La costarricense </p>
<p>La entrada <a href="https://anamariapinar.com/la-onu-ante-una-eleccion-historica-sera-por-fin-una-mujer/">La ONU ante una elección histórica: ¿será por fin una mujer?</a> se publicó primero en <a href="https://anamariapinar.com">Ana Maria Pinar</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Once de los quince países que forman el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas respaldan a <strong>Rebeca Grynspan</strong> para convertirse en la próxima secretaria general de la organización. La costarricense lidera las votaciones desde hace semanas y nunca había estado tan cerca de conseguirlo. Sin embargo, esa mayoría puede no ser suficiente porque basta con que uno solo de los cinco miembros permanentes del Consejo se oponga a su nombramiento para que su candidatura quede bloqueada.</p>
<figure id="attachment_662" aria-describedby="caption-attachment-662" style="width: 309px" class="wp-caption alignright"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-662" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/11/ONU_1for8billion_ampinar-955x1024.png" alt="1for8billion.org - Iniciativa dedicada a promover la transparencia en la elección del secretario general." width="309" height="332" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/11/ONU_1for8billion_ampinar-955x1024.png 955w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/11/ONU_1for8billion_ampinar-280x300.png 280w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/11/ONU_1for8billion_ampinar-768x824.png 768w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/11/ONU_1for8billion_ampinar.png 1184w" sizes="(max-width: 309px) 100vw, 309px" /><figcaption id="caption-attachment-662" class="wp-caption-text"><em>1for8billion.org &#8211; Iniciativa dedicada a promover la transparencia en la elección del secretario general.</em></figcaption></figure>
<p>Hace unas semanas escribía sobre las candidaturas de Grynspan y de la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, dos mujeres que han conseguido situarse en una posición inédita para acceder a la máxima responsabilidad de Naciones Unidas. Desde entonces, las votaciones han continuado, las negociaciones han seguido su curso, se han presentado nuevos aspirantes y todavía resulta difícil anticipar su desenlace. Lo que sí sabemos es que las candidaturas mejor posicionadas encuentran resistencias entre las grandes potencias y que, por ahora, ninguna ha conseguido reunir las condiciones necesarias para ser elegida. En la última votación informal, celebrada el 30 de octubre, Grynspan obtuvo once apoyos y cuatro rechazos, el mejor resultado de las siete rondas celebradas hasta la fecha. Le siguieron el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, con nueve apoyos, y Rodrigues-Birkett, con ocho. La incorporación de la diplomática de Emiratos Árabes Unidos, Lana Nusseibeh, que recibió siete votos favorables, tampoco ha conseguido desbloquear la situación. Apenas dos días después, Turquía presentaba oficialmente la candidatura de Feridun Sinirlioğlu, actual secretario general de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, lo que confirma que algunos Estados siguen buscando alternativas capaces de reunir un consenso que, de momento, parece difícil de alcanzar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Así es el opaco proceso de selección</h3>
<p>Para comprender lo que está sucediendo conviene detenerse en las reglas que determinan quién puede dirigir Naciones Unidas. Aunque los 193 Estados miembros participan en la Asamblea General, la decisión sobre qué candidatura se recomienda se concentra en el Consejo de Seguridad, integrado por quince países, de los cuales cinco tienen carácter permanente y derecho de veto. Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido conservan desde la fundación de la organización una posición privilegiada que les permite bloquear determinadas decisiones, incluida la recomendación de una persona para ocupar la Secretaría General. Para que una candidatura prospere necesita al menos nueve apoyos y, sobre todo, que ninguno de esos cinco países vote en contra. El procedimiento incluye una serie de consultas informales en las que cada miembro del Consejo puede expresar su apoyo, rechazo o ausencia de opinión sobre los aspirantes. Son votaciones orientativas que permiten medir las posibilidades de cada candidatura, aunque sus resultados no se publican oficialmente y suelen conocerse a través de filtraciones. En la ronda celebrada el 16 de octubre se utilizaron papeletas diferenciadas para distinguir los votos de los miembros permanentes y se supo que Grynspan, Grossi y Rodrigues-Birkett habían recibido dos rechazos procedentes de países con derecho de veto. No sabemos cuáles fueron esos países ni las razones de su oposición, aunque sí que esos rechazos, de mantenerse en la votación definitiva, impedirían el nombramiento de cualquiera de los tres.</p>
<p>El Consejo de Seguridad conserva una estructura concebida al término de la Segunda Guerra Mundial, cuando las potencias vencedoras establecieron un sistema que les garantizaba una posición permanente en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Desde entonces, el mundo ha experimentado transformaciones profundas, han surgido nuevos Estados y las mujeres han avanzado en el reconocimiento de sus derechos políticos, aunque la distribución del poder dentro del Consejo apenas ha cambiado. Esta continuidad no significa que Naciones Unidas haya permanecido inmóvil, el derecho de veto fue concebido precisamente para asegurar la participación de las grandes potencias en una organización internacional que aspiraba a evitar otra guerra mundial. Sin embargo, también implica que cualquier persona que aspire a dirigirla debe resultar aceptable para esos cinco Estados, cuyos intereses, prioridades y relaciones diplomáticas pueden ser muy diferentes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Llegar al poder, ejercerlo y contarlo</h3>
<p>Esta distancia entre acceder a una posición de responsabilidad y disponer de autonomía para ejercerla es una de las cuestiones que me interesan para <em>¡Sí, señora!</em>, el documental en el que estoy trabajando. Durante siglos, muchas mujeres estuvieron ausentes de los espacios donde se tomaban las decisiones, pero también de los lugares desde los que esas decisiones se explicaban y quedaban registradas para la historia. Ahora, cuando algunas comienzan a ocupar las máximas responsabilidades políticas, resulta interesante preguntarse no solo cómo consiguen llegar hasta ellas, sino también qué capacidad tienen para construir un relato propio sobre su experiencia. Gobernar implica inequivocamente narrar, decidir qué problemas merecen atención, establecer prioridades y explicar públicamente las razones de una decisión. Quien dirige una institución participa en la construcción de su memoria, aunque esa capacidad nunca sea absoluta y deba convivir con las voces, los intereses y las contradicciones de quienes la integran.</p>
<p>La carrera por la Secretaría General de Naciones Unidas todavía no tiene vencedora ni vencedor. Es posible que Rebeca Grynspan consiga superar las resistencias que encuentra su candidatura, que Carolyn Rodrigues-Birkett mejore su posición o que finalmente se imponga alguno de los otros aspirantes. En cualquier caso, el proceso está dejando una historia que merece ser observada con atención, porque muestra cómo se negocia el poder antes incluso de que alguien llegue a ejercerlo. Si una mujer resulta elegida, Naciones Unidas habrá roto una barrera que ha permanecido intacta durante más de ocho décadas. Su llegada tendrá un enorme valor simbólico, aunque quizá lo más interesante empiece precisamente entonces, cuando tenga que demostrar qué puede hacer con la autoridad que ha conseguido.</p>
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		<title>La bola negra: historias que todavía no habíamos escuchado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ana Maria]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Sep 2026 22:26:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine e investigación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>He visto La bola negra en el Festival de San Sebastián y llevo todo el día con dos sensaciones intensas. La primera es que tengo el corazón encogido y a </p>
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<p class="PDq2pG_selectionAnchorContainer" dir="auto" data-start="2341" data-end="2586">He visto <em data-start="2354" data-end="2369">La bola negra</em> en el Festival de San Sebastián y llevo todo el día con dos sensaciones intensas. La primera es que tengo el corazón encogido y a Guitarricadelafuente metido en la cabeza; la segunda, que necesito saber más. Saber más de Rafael Rodríguez Rapún, de su relación con Federico García Lorca, de La Barraca, de aquellos <em data-start="2694" data-end="2719">Sonetos del amor oscuro</em> que durante tanto tiempo escondieron también la identidad de sus destinatarios. Saber más de Alberto Conejero y de <em data-start="2835" data-end="2853">La piedra oscura</em>, la obra que escribió después de casi dos años investigando la vida de Rapún y que está en el origen de la película. Saber más, incluso, de esas pocas páginas de <em data-start="3016" data-end="3031">La bola negra</em> que Lorca dejó sin terminar cuando lo asesinaron en 1936. Salir del cine catapultado a investigar es una maravilla que no ocurre muy a menudo.</p>
<p dir="auto" data-start="3236" data-end="3546">La Guerra Civil española está narrada, contada y requeterrepresentada. La hemos leído, estudiado, visto y contado tantas veces que existe incluso cierta tentación de considerarla un territorio agotado, un relato sobre la guerra que ya hemos visto, otro relato sobre Lorca, otra historia sobre heridas que siguen abiertas. La cuestión no es contar muchas veces una historia, sino ser consciente de quién había establecido el punto de vista hasta ahora.  Ahí es donde <em data-start="3682" data-end="3697">La bola negra</em> encuentra, para mí, un lugar diferente. Javier Calvo y Javier Ambrossi no hacen un biopic de Lorca ni reconstruyen simplemente un episodio de nuestra historia. Toman unos materiales que existen, otros que quedaron incompletos y otros que durante décadas permanecieron invisibles para construir una conversación entre tres momentos: 1932, 1937 y 2017. Tres hombres, tres vidas y una misma corriente subterránea hecha de deseo, miedo, culpa, silencio y herencia.</p>
<figure id="attachment_640" aria-describedby="caption-attachment-640" style="width: 532px" class="wp-caption alignleft"><img decoding="async" class=" wp-image-640" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/labolanegra_mozos-1024x436.webp" alt="La bola negra" width="532" height="227" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/labolanegra_mozos-1024x436.webp 1024w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/labolanegra_mozos-300x128.webp 300w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/labolanegra_mozos-768x327.webp 768w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/labolanegra_mozos.webp 1280w" sizes="(max-width: 532px) 100vw, 532px" /><figcaption id="caption-attachment-640" class="wp-caption-text">La bola negra</figcaption></figure>
<p dir="auto" data-start="4403" data-end="4761">No hace falta conocer exactamente lo que sucedió en una familia para heredar un miedo, una prohibición, una forma de callarse, incluso una manera de entender quién se supone que debemos ser. <em data-start="4579" data-end="4594">La bola negra</em> habla mucho de esa idea, de cómo se construyen las familias sobre los silencios, lo que damos por supuesto y lo que cada generación hace con los silencios de la anterior.</p>
<p dir="auto" data-start="4763" data-end="5214">Las tres historias no están simplemente colocadas una junto a otra sino que clara y diáfanamente están dialogando frente a nuestra mirada de espectador. Cada historia modifica nuestra manera de mirar la siguiente y la siguiente nos obliga a volver mentalmente a la anterior. El guion, firmado por Calvo, Ambrossi y Conejero, va componiendo poco a poco un rompecabezas en el que las piezas no terminan de revelar su forma hasta que otras aparecen muchos años después.</p>
<p dir="auto" data-start="5777" data-end="5966">He pasado los 159 minutos de metraje pegada al asiento, he llorado, me he reído y he disfrutado muchísimo.  He salido del cine con el corazón encogido y una canción en la cabeza. Horas después sigo igual, pero ahora tengo también una lista de cosas que quiero leer o revisitar: a Lorca, a Conejero, la historia de Rapún y aquellas páginas que se mencionan y quedaron sin terminar. A veces pensamos que una historia está agotada porque ha sido contada muchas veces y ando pensando todo el día que en este caso ha sucedido lo contrario. Tantas historias sobre la guerra civil nos han permitido, muchos años y varias generaciones después, tener un puzzle un poco más completo del escenario.</p>
<p dir="auto" data-start="6867" data-end="6952"><em>La bola negra</em>, ¡a Hollywood!</p>
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		<title>¡Sí, señora! Dos mujeres ante el último techo de cristal de la ONU</title>
		<link>https://anamariapinar.com/si-senora-dos-mujeres-ante-el-ultimo-techo-de-cristal-de-la-onu/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana Maria]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Sep 2026 15:18:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine e investigación]]></category>
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<p>La entrada <a href="https://anamariapinar.com/si-senora-dos-mujeres-ante-el-ultimo-techo-de-cristal-de-la-onu/">¡Sí, señora! Dos mujeres ante el último techo de cristal de la ONU</a> se publicó primero en <a href="https://anamariapinar.com">Ana Maria Pinar</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Durante más de ochenta años, la voz más reconocible de Naciones Unidas ha sido siempre la de un hombre. Desde su creación en 1945, nueve hombres han ocupado la Secretaría General de la organización y, hasta ahora, ninguna mujer lo ha hecho todavía. El dato resulta tan rotundo que obliga a detenerse en él. La ONU ha defendido la igualdad entre mujeres y hombres, ha creado organismos específicos para impulsarla y ha pedido a los Estados que abran sus instituciones a la participación femenina, sin embargo, nunca ha elegido a una mujer para ocupar su puesto más visible y simbólico.</p>
<p>En los próximos meses esto podría cambiar. La carrera para suceder a António Guterres está encabezada en estos momentos por dos mujeres de Latinoamérica y el Caribe: la costarricense Rebeca Grynspan y la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett. La reciente retirada de Michelle Bachelet ha situado sus candidaturas en primer plano, aunque el resultado sigue abierto y el procedimiento cuenta con apoyos públicos y también con vetos que se negocian en privado. La posibilidad de que una mujer dirija por primera vez Naciones Unidas vuelve a colocar ante nosotros una pregunta que va mucho más allá de esta elección. ¿Qué sucede cuando una mujer entra en un espacio de poder que nunca fue pensado para ella? ¿Basta con ocuparlo para transformarlo? ¿O exige aprender, aceptar y reproducir las mismas reglas que durante décadas dificultaron su acceso?</p>
<h2>Rebeca Grynspan y Carolyn Rodrigues-Birkett</h2>
<p><img decoding="async" class="alignleft wp-image-626" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/GRYSPAN_ONU3-1024x768.jpeg" alt="Rebeca Gryspan, carrera hacia la SG de las Naciones Unidas" width="346" height="260" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/GRYSPAN_ONU3-1024x768.jpeg 1024w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/GRYSPAN_ONU3-300x225.jpeg 300w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/GRYSPAN_ONU3-768x576.jpeg 768w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/GRYSPAN_ONU3.jpeg 1200w" sizes="(max-width: 346px) 100vw, 346px" /></p>
<p>Grynspan y Rodrigues-Birkett han llegado hasta este lugar por caminos diferentes. Grynspan, economista y exvicepresidenta de Costa Rica, ha desarrollado buena parte de su trayectoria en organismos internacionales. Fue secretaria general iberoamericana y ha dirigido la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, es decir, conoce la organización desde dentro y domina sus códigos. Por su parte, la trayectoria de Rodrigues-Birkett es menos conocida en Europa. Nació en Santa Rosa, una comunidad indígena de Guyana, comenzó trabajando como maestra y llegó a ser ministra de Asuntos Amerindios, ministra de Exteriores y representante permanente de su país ante Naciones Unidas. Su candidatura cuenta con el respaldo de la Comunidad del Caribe y, si fuera elegida, sería no solo la primera mujer al frente de la ONU, sino también la primera persona procedente del Caribe.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-627 alignright" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/RODRIGUES_BIRKETT_ONU-1024x819.avif" alt="RODRIGUES_BIRKETT, carrera a la SG de la ONU" width="363" height="290" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/RODRIGUES_BIRKETT_ONU-1024x819.avif 1024w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/RODRIGUES_BIRKETT_ONU-300x240.avif 300w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/RODRIGUES_BIRKETT_ONU-768x614.avif 768w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/RODRIGUES_BIRKETT_ONU.avif 1240w" sizes="auto, (max-width: 363px) 100vw, 363px" /></p>
<p>Las dos encabezan ahora las votaciones informales del Consejo de Seguridad, aunque ninguna tiene asegurada la elección. Sus países, sus biografías y sus experiencias políticas son distintas y precisamente por eso resulta interesante que hayan llegado al mismo umbral. Durante siglos se ha hablado de las mujeres como si formaran un grupo homogéneo, también cuando alcanzan posiciones de responsabilidad. Se habla de liderazgo femenino, de una mayor capacidad para escuchar o alcanzar acuerdos y de una forma más cercana de ejercer la autoridad. Ambas son cualidades que pueden encontrarse en muchas mujeres y que también pueden encontrarse en muchos hombres. Convertir estas cualidades en atributos femeninos supone una nueva expectativa que pesa sobre estas mujeres que caminan en tierra inhóspita para ellas.</p>
<h2>Las mujeres estaban en la ONU, pero no en el centro</h2>
<p>La ausencia de una secretaria general no significa, por supuesto, que las mujeres hayan estado ausentes de la historia de Naciones Unidas. Han trabajado en sus organismos, participado en negociaciones, construido acuerdos sobre el terreno buena parte de sus políticas humanitarias. Lo que no han ocupado hasta ahora es el lugar desde el que esa historia se representa y se cuenta. Y puede parecer nimio pero la diferencia importa y mucho: no es lo mismo participar en una institución que ponerle voz, no es lo mismo contribuir a las decisiones que aparecer ante el mundo como la persona que las encarna. El poder también consiste en ser visible, en tener la capacidad de nombrar los problemas y en tener una autoría sobre las decisiones tomadas.</p>
<p>Desde 1945, nueve hombres han desempeñado esa función. Todos ellos se han convertido, en mayor o menor medida, en el rostro de la organización durante su mandato. El hecho de que ninguna mujer haya ocupado todavía ese lugar nos habla de una ausencia real y de una ausencia simbólica. La posibilidad de que Grynspan o Rodrigues-Birkett lleguen a la Secretaría General rompería esa continuidad masculina. Una niña podría ver por primera vez a una mujer hablando desde el atril de Naciones Unidas como la máxima autoridad de la institución.</p>
<h2>Aprender las reglas de la casa</h2>
<figure id="attachment_628" aria-describedby="caption-attachment-628" style="width: 454px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-628" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/onu-1024x682.jpeg" alt="Organización de Naciones Unidas" width="454" height="302" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/onu-1024x682.jpeg 1024w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/onu-300x200.jpeg 300w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/onu-768x512.jpeg 768w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/onu-1536x1023.jpeg 1536w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/09/onu.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 454px) 100vw, 454px" /><figcaption id="caption-attachment-628" class="wp-caption-text">Organización de Naciones Unidas</figcaption></figure>
<p>Otro cantar, arduo y silencioso, es entender cómo se lleva a cabo la elección de la persona que dirige Naciones Unidas. En teoría es un proceso abierto a todos sus Estados miembros pero realmente la decisión se concentra en muy pocas manos. El Consejo de Seguridad propone un nombre y la Asamblea General formaliza después el nombramiento. Para llegar hasta allí, cualquier candidatura necesita superar el filtro de los cinco miembros permanentes del Consejo: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.</p>
<p>Por tanto no es suficiente reunir muchos apoyos, es necesario no ser rechazada por ninguna de las grandes potencias con derecho de veto. Las consultas previas se celebran a puerta cerrada, los miembros del Consejo pueden alentar o desalentar una candidatura y no se hace público qué país ha emitido cada voto. Las aspirantes avanzan sin conocer del todo quién los respalda, quién las bloquea ni qué intereses deberán conciliar para continuar en la carrera. En los últimos años se han incorporado comparecencias públicas en aras de que el procedimiento sea algo más transparente que en el pasado, pero su núcleo continúa protegido por el secreto. La organización que representa a 193 países elige a su principal figura mediante una negociación en la que realmente tienen voz y voto cinco de ellos.</p>
<p>Estas reglas no afectan únicamente a las mujeres, cualquier aspirante debe someterse a ellas aunque resultan especialmente significativas cuando observamos históricamente el acceso femenino al poder. En cualquier caso, la cuestión nuclear es qué sucede después, qué sucede cuando una mujer logra atravesar la puerta. Puede utilizar ese conocimiento para conservar el lugar alcanzado o puede intentar modificar las condiciones que hicieron tan difícil su llegada.</p>
<h2>¿Ocupar el poder o transformarlo?</h2>
<p>La elección de una mujer como secretaria general de la ONU sería histórica. Pero, como tantas otras, la palabra «histórica» se utiliza a veces con demasiada facilidad. La primera mujer que ocupa un cargo rompe una barrera, aunque eso no significa necesariamente que cambie las estructuras que la levantaron. Grynspan o Rodrigues-Birkett, si alguna resulta elegida, tendría que dirigir una organización condicionada por los mismos vetos, equilibrios e intereses que limitaron a sus antecesores. Tendría que hacerlo, además, en un momento marcado por las guerras y las dificultades económicas de la propia institución. Existe incluso una expresión para describir las situaciones en las que las mujeres acceden al poder cuando el escenario es especialmente frágil: el precipicio de cristal. La oportunidad aparece, pero lo hace cuando las posibilidades de fracaso son mayores y el coste de la responsabilidad también lo es.</p>
<p>La primera secretaria general recibiría una enorme atención precisamente por ser la primera. Cada decisión sería analizada no solo como una decisión política, sino también como la decisión de una mujer. Sus errores podrían utilizarse para juzgar su capacidad y la de quienes llegaran después. Esta una carga que rara vez acompaña a los hombres, a quienes se permite representar únicamente su propia trayectoria. También se esperaría de ella que encarnase el cambio; seguramente le pediríamos firmeza y capacidad de diálogo, autoridad y cercanía, ambición y prudencia. Tendría que ser distinta, pero no tanto como para poner en peligro los acuerdos que permitieron elegirla.</p>
<h2>«¡Sí, señora!»</h2>
<p><em>¡Sí, señora!</em> es una película documental que nace del interés genuino que me provoca este momento, esta ruptura, este «hemos llegado». Aunque no tanto por la llegada como por lo que sucede después, por la distancia que existe entre ocupar el poder, ejercerlo y conseguir transformarlo. El proyecto quiere acercarse a mujeres que ostentan o han ostentado poder político para escuchar sus experiencias, sus diferencias y también sus contradicciones. Quiero saber qué reglas encontraron, cuáles aceptaron, cuáles decidieron romper y cuánto de sí mismas tuvieron que dejar fuera para poder permanecer dentro. No busco demostrar que las mujeres ejercen el poder mejor que los hombres. Esa afirmación sería tan simplificadora como pensar que todas gobiernan del mismo modo. Me interesa averiguar si la llegada de mujeres distintas a lugares que durante siglos estuvieron reservados para el poder masculino modifica las preguntas, las prioridades o las formas de ejercer la autoridad.</p>
<p>La carrera por la Secretaría General de Naciones Unidas contiene buena parte de esas cuestiones. Grynspan y Rodrigues-Birkett ya han alcanzado un lugar que ninguna mujer había ocupado con tantas posibilidades en la historia de la organización. Ahora nos falta saber si alguna conseguirá superar esa última puerta y, sobre todo, qué margen encontrará para actuar una vez dentro. Si una de ellas resulta elegida, la ONU hará historia. Pero hacer historia no consiste únicamente en ser la primera también significa conseguir que esa presencia no sea una excepción, abrir el camino para las que lleguen después y dejar un relato propio sobre el poder ejercido. Tal vez dentro de unos meses el mundo escuche por primera vez dos palabras que deberían haber llegado mucho antes a Naciones Unidas: «Sí, señora».</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<h3>Entonces comenzará la pregunta verdaderamente importante: ¿cambiará el poder cuando cambie quien lo ejerce?</h3>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://anamariapinar.com/si-senora-dos-mujeres-ante-el-ultimo-techo-de-cristal-de-la-onu/">¡Sí, señora! Dos mujeres ante el último techo de cristal de la ONU</a> se publicó primero en <a href="https://anamariapinar.com">Ana Maria Pinar</a>.</p>
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		<title>Apostar por el dark social: el tráfico que llega de incógnito</title>
		<link>https://anamariapinar.com/apostar-por-el-dark-social-el-trafico-que-llega-de-incognito/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana Maria]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2026 15:16:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[marketing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El porqué de las cosas, como humana que soy, me interesa sobremanera. Además de un apelativo atractivo, el dark social es una incógnita en las métricas de las estrategias a </p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El porqué de las cosas, como humana que soy, me interesa sobremanera. Además de un apelativo atractivo, el dark social es una incógnita en las métricas de las estrategias a la que es interesante acercarnos y estudiar la posibilidad de despejarla en la ecuación de los informes de resultados de campañas. Porque una parte importante de lo que compartimos en internet sucede en lugares que las herramientas de analítica no pueden observar con facilidad.</p>
<p>Pensemos en algo absolutamente cotidiano. Leemos un artículo, encontramos un restaurante, vemos un producto que nos gusta o descubrimos una película que queremos recomendar. Copiamos el enlace y se lo mandamos a alguien por WhatsApp:</p>
<p>—Mira esto.</p>
<p>La persona hace click. Entra en la web. Y, dependiendo de cómo esté construido y etiquetado ese enlace y de las herramientas que estemos utilizando, podemos tener bastantes dificultades para saber de dónde ha venido realmente esa visita.</p>
<p>Bienvenidos al <em>dark social</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-614 alignleft" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/anamariapinar_darksocial-1024x630.jpeg" alt="" width="445" height="274" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/anamariapinar_darksocial-1024x630.jpeg 1024w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/anamariapinar_darksocial-300x185.jpeg 300w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/anamariapinar_darksocial-768x472.jpeg 768w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/anamariapinar_darksocial-1536x945.jpeg 1536w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/anamariapinar_darksocial.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 445px) 100vw, 445px" /></p>
<h3>¿Qué es el dark social?</h3>
<p>El término <em>dark social</em> fue acuñado en 2012 por Alexis C. Madrigal en <em>The Atlantic</em> para referirse al tráfico procedente de enlaces compartidos a través de canales privados que las herramientas de analítica web no podían atribuir correctamente. No estamos hablando, por tanto, de la dark web ni de nada particularmente oscuro o clandestino. Estamos hablando de WhatsApp, Telegram, mensajes privados, correo electrónico, aplicaciones de mensajería o cualquier otro espacio en el que una persona comparte directamente un contenido con otra sin dejar el mismo rastro que produciría, por ejemplo, un click en una publicación pública de una red social.</p>
<p>La paradoja es interesante porque una de las formas más personales y valiosas de difusión puede convertirse también en una de las más difíciles de medir.</p>
<h3>Lo compartimos donde están los nuestros</h3>
<p>Cuando pensamos en contenido viral tendemos a imaginar grandes cifras visibles: miles de <em>likes</em>, retuits, comentarios o reproducciones pero buena parte de nuestras recomendaciones más genuinas no son públicas. No escribimos necesariamente un tuit diciendo «quiero comprarme estas zapatillas». Mandamos el enlace a nuestro grupo de amigos. No publicamos en Instagram todos los artículos que nos parecen interesantes sino que se los enviamos a esa persona a la que sabemos que le van a gustar. Y cuando estamos organizando unas vacaciones, probablemente circulen decenas de enlaces entre conversaciones privadas antes de que reservemos un hotel. Ese comportamiento tiene un enorme valor para las marcas porque incorpora algo que ninguna campaña puede fabricar fácilmente: la confianza entre quien recomienda y quien recibe la recomendación.</p>
<h3>El problema aparece cuando abrimos Analytics</h3>
<p>Desde el punto de vista de la medición, la cosa se complica. Si una herramienta no puede identificar correctamente la procedencia de una visita, parte de ese tráfico puede terminar agrupado dentro de categorías que no explican cómo se produjo realmente el descubrimiento del contenido. Y entonces aparece una distorsión.</p>
<p>Imaginemos que publicamos un artículo que aparentemente obtiene pocas interacciones en redes sociales pero recibe muchas visitas directas. Podríamos concluir que las redes no han funcionado especialmente bien.</p>
<p>Pero quizá ese contenido esté circulando intensamente por WhatsApp o alguien lo haya enviado a un grupo de Telegram o esté pasando de correo en correo. En este caso, el contenido funciona pero lo que falla es nuestra capacidad para reconstruir su recorrido. Por eso mirar únicamente las métricas visibles puede llevarnos a conclusiones equivocadas.</p>
<h3>No podemos medirlo todo</h3>
<p>Quizá el <em>dark social</em> resulte incómodo porque cuestiona una de las grandes tentaciones de la comunicación digital: creer que, puesto que podemos medir muchísimas cosas, podemos medirlo todo. No podemos. Las métricas nos permiten reconstruir una parte del comportamiento de los usuarios, detectar tendencias, comparar resultados y tomar decisiones mucho mejores. Pero detrás de cada dato continúa existiendo una conversación que no necesariamente podemos observar.</p>
<p>Y tal vez la pregunta interesante no sea únicamente cómo despejar el <em>dark social</em> de la ecuación. Quizá debamos preguntarnos también qué estamos haciendo para que alguien quiera copiar nuestro enlace y mandárselo a otra persona acompañado de dos palabras tan sencillas como poderosas: «mira esto».</p>
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		<title>Annie Ernaux y la escritura documental: pasión y tormento en Pura pasión</title>
		<link>https://anamariapinar.com/annie-ernaux-y-la-escritura-documental-pasion-y-tormento-en-pura-pasion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana Maria]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2026 08:41:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine e investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Por qué leer Pura pasión (Passion simple, 1991) de Annie Ernaux? Publicada en 1991, Pura pasión reconstruye la relación que Annie Ernaux mantuvo con un hombre casado, un diplomático extranjero </p>
<p>La entrada <a href="https://anamariapinar.com/annie-ernaux-y-la-escritura-documental-pasion-y-tormento-en-pura-pasion/">Annie Ernaux y la escritura documental: pasión y tormento en Pura pasión</a> se publicó primero en <a href="https://anamariapinar.com">Ana Maria Pinar</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 class="PDq2pG_selectionAnchorContainer" data-section-id="1gkxrff" data-start="1343" data-end="1414"><span role="text">¿Por qué leer <em data-start="1361" data-end="1397">Pura pasión (Passion simple, 1991)</em> de Annie Ernaux?</span></h4>
<p data-start="1416" data-end="2087">Publicada en 1991, <em data-start="1435" data-end="1448">Pura pasión</em> reconstruye la relación que Annie Ernaux mantuvo con un hombre casado, un diplomático extranjero en el libro conocemos como A. Él importa poco, Ernaux no está interesada en contar una historia de amor ni en descubrir quién era aquel hombre sino que pone la pluma al servicio de la observación y observa qué sucede cuando el deseo por otra persona ocupa todo nuestro tiempo y espacio. Durante meses, su vida queda reducida a esperar una llamada, preparar un encuentro, recordar el anterior y volver a esperar. Una mujer adulta, culta e independiente contempla cómo su voluntad queda suspendida ante la pasión.</p>
<p data-start="2089" data-end="2442">Quizá esa contradicción sea lo que más me interesó antes de empezar a leer el libro. En la contraportada de mi edición se habla del «febril y devastador desvarío que cualquiera puede haber experimentado alguna vez en su vida».</p>
<blockquote data-start="2444" data-end="2576">
<p data-start="2446" data-end="2576"><em>Desde septiembre del año pasado no he hecho más que esperar a un hombre: he estado esperando que me llamara y que viniera a verme.</em></p>
</blockquote>
<p data-start="2578" data-end="3004"><em data-start="2597" data-end="2610">Pura pasión</em> está contenido en esa frase. Ernaux trabaja, viaja, compra, lee, ve la televisión, se relaciona con otras personas, pero esas acciones parecen haber perdido su finalidad propia. El tiempo solo adquiere sentido en relación con A.: el encuentro que acaba de suceder o el próximo que quizá suceda. Más que una historia de amor, <em data-start="2936" data-end="2949">Pura pasión</em> es una historia sobre la espera.</p>
<figure id="attachment_578" aria-describedby="caption-attachment-578" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-578" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/PuraPasion_AnnieErnaux_AnaMariaPinarBielsa-1024x768.jpeg" alt="Pura pasión, Annie Ernaux" width="640" height="480" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/PuraPasion_AnnieErnaux_AnaMariaPinarBielsa-1024x768.jpeg 1024w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/PuraPasion_AnnieErnaux_AnaMariaPinarBielsa-300x225.jpeg 300w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/PuraPasion_AnnieErnaux_AnaMariaPinarBielsa-768x576.jpeg 768w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/PuraPasion_AnnieErnaux_AnaMariaPinarBielsa-1536x1152.jpeg 1536w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/PuraPasion_AnnieErnaux_AnaMariaPinarBielsa.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption id="caption-attachment-578" class="wp-caption-text"><em>Pura pasión</em>, Annie Ernaux</figcaption></figure>
<p data-start="3006" data-end="3469">Y aquí aparece una Ernaux que me resulta más difícil que la de <em data-start="3069" data-end="3088">El acontecimiento</em>. Allí sentí muy pronto la necesidad de seguirla, de acompañar a aquella joven que buscaba desesperadamente una salida a un embarazo no deseado en la Francia de 1963. En <em data-start="3258" data-end="3271">Pura pasión</em> esa identificación me resulta más esquiva. Quizá porque Ernaux tampoco parece buscarla. No pide que comprendamos su comportamiento ni intenta presentarnos una versión digna o razonable del personaje. De hecho, una de las decisiones más radicales del libro consiste precisamente en no explicar la pasión. Ernaux observa su propia conducta casi desde fuera. La espera junto al teléfono, los preparativos antes de que él llegue, la incapacidad para concentrarse, los celos, el deseo sexual, la interpretación obsesiva de cualquier gesto. No intenta averiguar por qué se comportó así ni convertir aquella relación en una enseñanza.</p>
<p data-start="4052" data-end="4477">Seguramente este detalle es lo que hace de <em data-start="4092" data-end="4105">Pura pasión</em> un libro provocador cuando apareció en Francia en 1991. No era especialmente novedoso que la literatura hablara de adulterio o deseo. Pero si era novedoso que el sujeto narrativo fuera una mujer madura e intelectualmente independiente exponiendo hasta qué punto había subordinado su vida a la disponibilidad de un hombre casado. La recepción fue muy distinta de la que años después tendría <em data-start="4540" data-end="4559">El acontecimiento</em>. <em data-start="4561" data-end="4574">Pura pasión</em> causó revuelo y encontró también una crítica incómoda ante esa combinación de confesión íntima y escritura casi clínica.</p>
<p data-start="5033" data-end="5414">Hay algo que me interesa especialmente después de haber leído <em data-start="5097" data-end="5116">El acontecimiento</em>. Ernaux vuelve a hacer de sí misma objeto de investigación. En <em>El acontecimiento</em> reconstruía un aborto clandestino; en <em>Pura pasión</em> intenta capturar algo mucho menos excepcional, ese momento en la que otra persona adquiere una importancia completamente desproporcionada en tu vida. No sé todavía si <em data-start="5433" data-end="5446">Pura pasión</em> me dejará la misma huella que <em data-start="5477" data-end="5496">El acontecimiento</em>. Por ahora sigo contemplando esa pasión despojada de dignidad que Annie Ernaux nos sirve en bandeja en esta obra.</p>
<p data-start="5416" data-end="5824">
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		<item>
		<title>El acontecimiento de Annie Ernaux: para leer respirando fuerte</title>
		<link>https://anamariapinar.com/el-acontecimiento-de-annie-ernaux-para-leer-respirando-fuerte/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana Maria]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Aug 2026 16:48:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa]]></category>
		<category><![CDATA[annie ernaux]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Por qué leer El acontecimiento (L&#8217;Événement, 2000) de Annie Ernaux? Publicada en 2000, El acontecimiento reconstruye la experiencia de Annie Ernaux cuando, siendo una joven estudiante, quedó embarazada y decidió abortar </p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="isSelectedEnd"><strong>¿Por qué leer </strong><em><strong>El acontecimiento (L&#8217;Événement, 2000)</strong></em><strong> de Annie Ernaux?</strong></p>
<p>Publicada en 2000, <em>El acontecimiento</em> reconstruye la experiencia de Annie Ernaux cuando, siendo una joven estudiante, quedó embarazada y decidió abortar en la Francia de 1963, cuando todavía era ilegal. Con una escritura contenida y directa, la autora convierte una experiencia íntima en una reflexión sobre el cuerpo, la memoria, la desigualdad y el peso de las convenciones sociales. Es un libro breve y difícil de olvidar, un libro necesario que te hace respirar fuerte.</p>
<blockquote><p><em>Me bajé en Barbès. Como la última vez, un grupo de hombres esperaba en el andén del metro aéreo. La gente avanzaba por la estación con bolsas de color rosa de los grandes almacenes Tati. Salí al Boulevard Magenta. Reconocí los almacenes Billy, con los anoraks expuestos en la calle.</em></p></blockquote>
<p>Este comienzo de <em>El acontecimiento</em> me hizo conectar con mi época parisina y me invadió, sin previo aviso, una ola de nostalgia terrible. Me hizo acordarme del dicho latino que reza que los libros tienen su destino según la persona que los lee &#8211; <i>Pro captu lectoris habent sua fata libelli-.  </i>En este caso, Ernaux cayó en mis manos y en mi melancólico recuerdo de la parada de metro Barbès y de las bolsas de Tati. Esta escena me hizo empatizar con esa joven narradora, directa, cruda, solitaria. Y quizá esa cercanía sea una de las razones por las que <em>El acontecimiento</em> resulta tan incómodo. Ernaux escribe para sacar del silencio una experiencia, la suya, que durante mucho tiempo había permanecido fuera de la literatura y fuera de la conversación. El aborto clandestino pertenecía al ámbito de lo que sucedía pero no se contaba, de lo que muchas mujeres habían vivido sin que pareciera merecer un relato.</p>
<figure id="attachment_555" aria-describedby="caption-attachment-555" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-555" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/elacontecimiento_annieernaux_anamariapinar-1024x768.jpeg" alt="Annie Ernaux, El acontecimiento -- Ana María Pinar" width="640" height="480" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/elacontecimiento_annieernaux_anamariapinar-1024x768.jpeg 1024w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/elacontecimiento_annieernaux_anamariapinar-300x225.jpeg 300w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/elacontecimiento_annieernaux_anamariapinar-768x576.jpeg 768w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/elacontecimiento_annieernaux_anamariapinar-1536x1152.jpeg 1536w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2026/08/elacontecimiento_annieernaux_anamariapinar.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption id="caption-attachment-555" class="wp-caption-text"><em>Annie Ernaux, El acontecimiento &#8212; Ana María Pinar</em></figcaption></figure>
<p class="isSelectedEnd">Hay algo paradójico en la historia del propio libro. Cuando <em>L&#8217;Événement</em> se publicó en Francia, en el año 2000, fue recibido con un silencio crítico que la propia Ernaux recordaría años después con amargura. Un libro escrito, precisamente, contra el silencio encontraba al otro lado otro silencio. Hoy cuesta imaginar esa recepción tan fría, leemos a Annie Ernaux después del Nobel, después de que su obra haya sido estudiada, traducida y reconocida en todo el mundo; leemos <em>El acontecimiento</em> sabiendo incluso que su historia llegó al cine y ganó el León de Oro en Venecia. Pero me interesa intentar leerlo despojándolo de todo eso y volver al gesto original: una mujer de sesenta años que decide regresar a la joven de veintitrés que fue en 1963 y contar aquello que entonces no podía contar.</p>
<p class="isSelectedEnd">Ernaux no busca convertir aquella experiencia en una gran historia ni reconstruirla con la precisión artificial de quien conoce el final. Escribe desde los recuerdos, los apuntes de sus diarios y también desde sus lagunas. Hay algo casi documental en esa forma de enfrentarse a la memoria; la escritura vuelve sobre los lugares, recupera las palabras, observa qué permanece y acepta aquello que ya no puede recuperarse.</p>
<blockquote><p><em>Me he quitado de encima la única culpabilidad que he sentido en mi vida a propósito de este acontecimiento: el haberlo vivido y no haber hecho nada con él. Como si hubiera recibido un don y lo hubiera dilapidado. Porque por encima de todas las razones sociales y psicológicas que pueda encontrar a lo que viví, hay una de la cual estoy totalmente segura: esas cosas me ocurrieron para que diera cuenta de ellas.</em></p></blockquote>
<p>Quizá por este párrafo, casi al final de la obra, <em data-start="4953" data-end="4972">El acontecimiento</em> se lee con esa extraña sensación de estar asistiendo no solo a un recuerdo, sino a una declaración de intenciones. Ernaux escribe porque haber vivido aquello y callarlo habría sido, de algún modo, dejarlo desaparecer. Al contarlo, una experiencia individual deja de pertenecer únicamente a quien la vivió. Y nosotros, los lectores, dejamos de poder decir que no lo sabíamos, dejamos de mirar hacia el otro lado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>[P.S. Gracias a mi amiga Mapi por la recomendación y la paciencia.]</em></p>
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		<item>
		<title>Lana Bastašić atrapa a la liebre: road trip literaria en primera persona</title>
		<link>https://anamariapinar.com/lana-bastasic-atrapa-a-la-liebre-road-trip-literaria-en-primera-persona/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana Maria]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2020 19:54:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Por qué leer Atrapa a la liebre de Lana Bastašić? Porque pocas veces un viaje en coche consigue llevarnos tan lejos sin dejar de recorrer el mismo territorio, los recuerdos </p>
<p>La entrada <a href="https://anamariapinar.com/lana-bastasic-atrapa-a-la-liebre-road-trip-literaria-en-primera-persona/">Lana Bastašić atrapa a la liebre: road trip literaria en primera persona</a> se publicó primero en <a href="https://anamariapinar.com">Ana Maria Pinar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="isSelectedEnd"><strong>¿Por qué leer </strong><em><strong>Atrapa a la liebre</strong></em><strong> de Lana Bastašić?</strong></p>
<p class="isSelectedEnd">Porque pocas veces un viaje en coche consigue llevarnos tan lejos sin dejar de recorrer el mismo territorio, los recuerdos del pasado. Doce años después de haber perdido el contacto, Sara recibe en Dublín una llamada de Lejla, su amiga de infancia. Le pide que vuelva a Bosnia y la acompañe hasta Viena para buscar a Armin, su hermano desaparecido durante la guerra. Sara acepta y las dos emprenden un viaje en coche que atraviesa los Balcanes, pero también los recuerdos de una amistad construida antes, durante y después de que la guerra alterara definitivamente el mundo en el que habían crecido.</p>
<p class="isSelectedEnd">Hasta aquí, <em>Atrapa a la liebre</em> podría parecer una road trip literaria bastante reconocible en la que dos personajes, una carretera y un destino funcionan como excusa para obligarlos a permanecer juntos. Pero Lana Bastašić utiliza esa estructura y le da una vuelta de tuerca ya que cuanto más avanzan Sara y Lejla hacia Viena, menos claro resulta que estén avanzando hacia alguna parte. Y es que el verdadero viaje sucede hacia atrás.</p>
<h3>Una amistad que no puede contarse de una sola manera</h3>
<p class="isSelectedEnd">Sara es quien cuenta la historia y, desde las primeras páginas, parece controlar el relato. Conocemos a Lejla a través de sus recuerdos, de sus juicios, de la fascinación que todavía ejerce sobre ella y también de cierto resentimiento que los años no han conseguido borrar. Pronto empezamos a sospechar que tener la voz no significa necesariamente tener razón. Ahí está, para mí, uno de los mayores aciertos de la novela. Bastašić construye una primera persona que no pretende ofrecernos una versión objetiva de lo sucedido y es que nos obliga a mirar constantemente la distancia entre lo que Sara cuenta y lo que quizá ocurrió. La memoria selecciona, reorganiza, justifica&#8230; escribir sobre otra persona implica inevitablemente apropiarse de una parte de su historia.</p>
<p class="isSelectedEnd">Por eso <em>Atrapa a la liebre</em> puede leerse como una novela sobre la amistad femenina, pero reducirla a eso sería quedarse bastante cerca de la superficie. Sara y Lejla no solo recuerdan de manera diferente sino que no han ocupado el mismo lugar dentro de la historia que comparten&#8230; Sara pudo marcharse y Lejla se quedó. Esa diferencia atraviesa todo lo que una puede contar sobre la otra.</p>
<figure id="attachment_264" aria-describedby="caption-attachment-264" style="width: 1024px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.navonaed.com/autor/lana-bastasic/"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-264" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/06/lana_bastasic_anamariapinar.jpeg" alt="Lana Bastasic, Atrapa a la liebre" width="1024" height="768" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/06/lana_bastasic_anamariapinar.jpeg 1024w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/06/lana_bastasic_anamariapinar-300x225.jpeg 300w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/06/lana_bastasic_anamariapinar-768x576.jpeg 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption id="caption-attachment-264" class="wp-caption-text">Lana Bastasic, Atrapa a la liebre</figcaption></figure>
<h3>Bosnia como un particular País de las Maravillas</h3>
<p class="isSelectedEnd">La referencia a <em>Alicia en el país de las maravillas</em> recorre toda la novela y está lejos de ser un simple juego literario. Bastašić ha explicado que al releer a Lewis Carroll reconoció algo de su propia infancia en la Bosnia de los años noventa; describe un mundo gobernado por unas reglas creadas por adultos que, vistas desde los ojos de una niña, resultaban incomprensibles, arbitrarias y a menudo violentas. Ese diálogo con <em>Alicia</em> estructura la novela en doce capítulos y convierte el viaje de Sara en una particular caída por la madriguera. Pero aquí el País de las Maravillas es Bosnia, un lugar en el que los nombres importan, la lengua importa y la identidad que los demás atribuyen a una persona puede terminar determinando su vida. Lejla, musulmana, y Sara, serbia, fueron amigas antes de comprender del todo lo que esas etiquetas significaban. La guerra se encargó después de enseñarles que no eran inocentes.</p>
<p class="isSelectedEnd">Bastašić consigue hablar de todo ello sin convertir la novela en una explicación histórica del conflicto de los Balcanes.</p>
<h3>¿Quién cuenta a quién?</h3>
<p class="isSelectedEnd">Hay algo especialmente interesante en que Sara sea escritora y es que ella posee las palabras. Es quien reconstruye el pasado, quien decide qué episodios merecen ser recordados y quien nos presenta a Lejla. Nosotros solo podemos conocer a su amiga a través de ella. La propia Bastašić ha relacionado la construcción de la novela con <em>Lolita</em>, de Nabokov. No por su argumento, evidentemente, sino por el desequilibrio que se produce cuando uno de los personajes posee el privilegio de narrar mientras el otro queda atrapado dentro de su versión de los hechos. Sara puede contar a Lejla pero Lejla, en cambio, solo puede interrumpirla. Quizá por eso resulta un personaje tan magnético, tenemos la sensación permanente de que existe una Lejla que Sara nunca llegará a comprender del todo y a la que nosotros tampoco tendremos acceso.</p>
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		<title>Las lealtades de Delphine de Vigan: una novela sobre los vínculos invisibles que nos sostienen</title>
		<link>https://anamariapinar.com/las-lealtades-de-delphine-de-vigan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana Maria]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Mar 2020 17:58:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Por qué leer Las lealtades de Delphine de Vigan?Publicada en 2018, esta breve novela de Delphine de Vigan explora los vínculos invisibles que sostienen —y a veces aprisionan— nuestras vidas. </p>
<p>La entrada <a href="https://anamariapinar.com/las-lealtades-de-delphine-de-vigan/">Las lealtades de Delphine de Vigan: una novela sobre los vínculos invisibles que nos sostienen</a> se publicó primero en <a href="https://anamariapinar.com">Ana Maria Pinar</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong data-start="309" data-end="364">¿Por qué leer <em data-start="325" data-end="340">Las lealtades</em> de Delphine de Vigan?</strong><br data-start="364" data-end="367" />Publicada en 2018, esta breve novela de Delphine de Vigan explora los vínculos invisibles que sostienen —y a veces aprisionan— nuestras vidas. A través de cuatro personajes, la autora reflexiona sobre la lealtad, la adolescencia, la soledad y las promesas silenciosas que condicionan nuestra manera de relacionarnos. Esta es una de esas novelas breves que permanecen mucho tiempo en la memoria.</p>
<blockquote><p>&nbsp;</p>
<p>Las lealtades.</p>
<p>Son lazos invisibles que nos vinculan a los demás -lo mismo a los muertos que a los vivos-, son promesas que hemos murmurado y cuya repercusión ignoramos, fidelidades silenciosas, son contratos pactados las más de las veces con nosotros mismos, consignas aceptadas sin haberlas oído, deudas que albergamos en los entresijos de nuestras memorias.</p>
<p>Son las leyes de la infancia que dormitan en el interior de nuestros cuerpos, los valores en cuyo nombre actuamos con rectitud, los fundamentos que nos permiten resistir, los principios ilegibles que nos corroen y nos aprisionan. Nuestras alas y nuestros yugos.</p>
<p>Son los trampolines sobre los que se despliegan nuestras fuerzas y las zanjas en las que enterramos nuestros sueños.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p>Así comienza la nueva novela, corta esta vez, de Delphine de Vigan. Hace una semana, un día antes del confinamiento por el COVID-19, leí en un artículo de una revista cultural sobre Delphine de Vigan y la publicación de una nueva <a href="https://anamariapinar.com/2019/05/21/sampedro-su-sonrisa-etrusca-y-los-vaivenes-de-la-crianza/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">novela</a> hacía solamente unos meses. Amazon me trajo <em>Las lealtades</em> al día siguiente y no ha sido hasta ayer que comencé a leer la obra, 24 horas enganchada a la novela corta que te revuelve el cuerpo y el espíritu. Como reza el título, la novela de Delphine de Vigan gira en torno al concepto de lealtad: lealtad conyugal, social, lealtad con uno mismo, lealtad con los progenitores, con marido y mujer, con tu madre, con tu padre. Como dice la autora, «la lealtad nos construye pero también nos aleja de los demás, nos aísla y nos encierra».</p>
<figure id="attachment_250" aria-describedby="caption-attachment-250" style="width: 1600px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-250" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/laslealtades_delphinedevigan_anamariapinar.jpeg" alt="Delphine de Vigan, Las lealtades" width="1600" height="1200" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/laslealtades_delphinedevigan_anamariapinar.jpeg 1600w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/laslealtades_delphinedevigan_anamariapinar-300x225.jpeg 300w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/laslealtades_delphinedevigan_anamariapinar-768x576.jpeg 768w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/laslealtades_delphinedevigan_anamariapinar-1024x768.jpeg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /><figcaption id="caption-attachment-250" class="wp-caption-text">Delphine de Vigan, Las lealtades</figcaption></figure>
<p>Cuatro son los personajes que articulan la novela: Hélène, Théo, Mathis y Cécile. Dos pre-adolescentes a los que une un sentimiento de soledad, Cécile y sus consultas con Felsenberg, su conversación polifónica consigo misma y Hélène, con su mirada especial sobre la realidad por las huellas que la vida le ha ido imprimiendo en la piel. Los cuatro transitan y se cruzan sin llegar a tocarse, viven una realidad común y los contratos adoptados por cada uno de forma tácita sobrevuelan la lealtad que cada uno ostenta con los demás.</p>
<p>De entre todos los personajes, el de Théo y sus padres, es el que más eco me ha provocado. Cómo un niño guarda una lealtad total a sus padres a costa de sí mismo, sacrificando su vida, sus vivencias. Cómo, por otra parte, esa lealtad lo configura y lo modela en la soledad, en los compartimentos estanco de la confrontación papá-mamá. Théo recuerda en un pasaje de la novela las peticiones de su padre, una retahíla de «no le digas a tu madre&#8230;» seguido de un mantra de «dile a tu madre&#8230;» que a mí, como lectora, me remiten al egoísmo más puro. Y un detalle, el único recuerdo que tiene Théo de sus padres, cuando tenía solo cuatro años, un puñal que se te clava sin anestesia.</p>
<figure id="attachment_252" aria-describedby="caption-attachment-252" style="width: 1600px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-252" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/intro_delphinedevigan_anamariapinar-1.jpeg" alt="intro_delphinedevigan_anamariapinar" width="1600" height="1200" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/intro_delphinedevigan_anamariapinar-1.jpeg 1600w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/intro_delphinedevigan_anamariapinar-1-300x225.jpeg 300w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/intro_delphinedevigan_anamariapinar-1-768x576.jpeg 768w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2020/03/intro_delphinedevigan_anamariapinar-1-1024x768.jpeg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /><figcaption id="caption-attachment-252" class="wp-caption-text">Intro, Las lealtades de Delphine de Vigan</figcaption></figure>
<p>La lealtad, ese sentimiento de respeto a los principios de cada uno, a los compromisos que has firmado con alguien, debe, a veces con buen criterio quebrantarse. Ese quebranto no debe leerse siempre como traición, a veces la valentía es el sentimiento que impulsa esa transgresión. Hablamos de esa lealtad que en ocasiones nos une y nos hace más fuertes y, en ocasiones, nos ata un ancla en el pie para hundirnos sin remedio en la oscuridad de la soledad no compartida.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Joseph Conrad y la angustiosa lucha entre el bien y el mal</title>
		<link>https://anamariapinar.com/joseph-conrad-y-la-angustiosa-lucha-entre-el-bien-y-el-mal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana Maria]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Aug 2019 11:00:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jim Morrison no conoció al polaco Joseph Conrad pero su canción The End da letra y música a la adaptación libre que Coppola hizo de El corazón de las tinieblas, </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Jim Morrison no conoció al polaco Joseph Conrad pero su canción <a href="https://www.youtube.com/watch?v=kZoFYCDRMYM" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>The End</em></a> da letra y música a la adaptación libre que Coppola hizo de <em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_coraz%C3%B3n_de_las_tinieblas" target="_blank" rel="noopener noreferrer">El corazón de las tinieblas</a>,</em> ese descenso a los infiernos que es <em>Apocalypse Now</em>. La novela de Conrad te sumerge en un mundo pegajoso, laberíntico y oscuro. Es un viaje hacia el interior de la selva en el Congo colonial de finales de siglo, un viaje que inicia Marlow en busca del misterioso agente Kurtz al que va conociendo a través de diversos personajes que hablan de él con una mezcla de desprecio y admiración. Es una historia que habla de la sociedad colonial, de la concepción de esos nativos y del miedo a la degeneración moral que se les otorgaba.</p>
<p>La historia y el ambiente es denso, respiras la atmósfera de la selva, sientes las miradas de los cautivos que trabajan en condiciones infrahumanas y que van a dejarse morir al &#8216;bosquecillo&#8217; de la muerte. La novela está plagada de contrastes, el repetitivo juego entre la luz y la sombra, las tinieblas, la lucha entre la naturaleza y la técnica, entre la sociedad civilizada y la «no civilizada», entre los nativos y los colonos.</p>
<p>Capítulo extra merece la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=FTjG-Aux_yQ" target="_blank" rel="noopener noreferrer">adaptación de la novela</a> que rodó Coppola y que se estrenó en el 78 tras demoras en el rodaje, infartos del actor principal, ataques de epilepsia del director, sobrepeso y largas jornadas en la selva filipina. Martin Sheen, Robert Duvall, Marlon Brando e incluso Coppola, contra viento y marea, logró sacar adelante un proyecto cinematográfico complicado del que afirmaba que no estaba contextualizado en Vietnam sino que «era Vietnam».</p>
<figure id="attachment_239" aria-describedby="caption-attachment-239" style="width: 1600px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-239 size-full" title="Fragmento de El corazón de las tinieblas de J. Conrad" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2019/08/conrad_tinieblas_anamariapinar.jpeg" alt="Fragmento de El corazón de las tinieblas de J. Conrad" width="1600" height="1200" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2019/08/conrad_tinieblas_anamariapinar.jpeg 1600w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2019/08/conrad_tinieblas_anamariapinar-300x225.jpeg 300w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2019/08/conrad_tinieblas_anamariapinar-768x576.jpeg 768w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2019/08/conrad_tinieblas_anamariapinar-1024x768.jpeg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /><figcaption id="caption-attachment-239" class="wp-caption-text">Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas</figcaption></figure>
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		<title>Una voz en África: la historia de una vida</title>
		<link>https://anamariapinar.com/una-voz-en-africa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana Maria]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jul 2019 13:10:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En ningún momento tuve ningún temor. Preferí el Sahara a otros países. Pensé que en el desierto, al ser un terreno duro y solitario, habría posibilidades de ganar dinero. Si </p>
<p>La entrada <a href="https://anamariapinar.com/una-voz-en-africa/">Una voz en África: la historia de una vida</a> se publicó primero en <a href="https://anamariapinar.com">Ana Maria Pinar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>En ningún momento tuve ningún temor. Preferí el Sahara a otros países. Pensé que en el desierto, al ser un terreno duro y solitario, habría posibilidades de ganar dinero. Si no, de allí saldría alguna oportunidad para dirigirme a otra parte. Pude vender la furgoneta que había reconstruido por noventa y cinco mil pesetas. Empleé cuarenta mil en pagar pequeñas cantidades a mis acreedores; mil quinientas para el billete desde Madrid a El Aaiún, capita de Sahara; mil quinientas para llevármelas yo; mil novecientas para algunas necesidades de la casa, y las cincuenta mil restantes se las dejé a mi mujer, ya que la ayuda que podía tener de los demás sería muy pequeña. Me despedí de mi familia, de mi mujer y de mis hijos.</p>
<p style="text-align: right;"><em>Una voz en África</em>, Alejandro Bescós</p>
</blockquote>
<p>De este modo comienza la aventura de Alejandro Bescós en África, sin miedo, pensando que «ser feliz es fácil» y que el futuro se construye a base de tesón, trabajo y constancia. Alejandro viajó al contienente africano en los años 60 y permaneció allí cuarenta años, con su familia de forma intermitente y con un trabajo duro y constante de forma permanente.</p>
<p>Ahora, rescatamos la historia increíble de Bescós para revisitarla en forma de imágenes hablando de valentía, de soledad, para insuflarle un nuevo aliento a una aventura que traspasa continentes, culturas y tiempos.</p>
<h6><em>Más info:</em></h6>
<h6><em>www.unavozenafrica.com</em></h6>
<h6><em>www.milyunahistorias.com</em></h6>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-226" src="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2019/07/unavozenafrica_anamariapinar2.jpeg" alt="" width="1600" height="954" srcset="https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2019/07/unavozenafrica_anamariapinar2.jpeg 1600w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2019/07/unavozenafrica_anamariapinar2-300x179.jpeg 300w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2019/07/unavozenafrica_anamariapinar2-768x458.jpeg 768w, https://anamariapinar.com/wp-content/uploads/2019/07/unavozenafrica_anamariapinar2-1024x611.jpeg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /></p>
<p>Aquí os dejo algunas reseñas de medios que se han hecho eco del proyecto:</p>
<p><em><strong>El indiana jones aragonés</strong></em></p>
<p>https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/espacio3/indiana-jones-aragones_1373542.html</p>
<p><strong><em>Mil y Una Historias presenta Una voz en África</em></strong></p>
<p>https://www.cartv.es/aragoncultura/nuestra-cultura/mil-y-una-historias-presenta-una-voz-en-africa-1275</p>
<p>La entrada <a href="https://anamariapinar.com/una-voz-en-africa/">Una voz en África: la historia de una vida</a> se publicó primero en <a href="https://anamariapinar.com">Ana Maria Pinar</a>.</p>
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